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La autobiografía, una excelente herramienta terapéutica en problemas de Adicciones y conductas Antisociales.

Por Arturo Conde Pérez.

Presidente del Colegio Nacional de Consejeros

Y Vicerrector de la Universidad del Conde.

Detrás de cada persona hay una historia extraordinaria, un legado, un guión digno de cualquier éxito de taquilla o de un best seller. Muchas historias fueron para bien, otras no tanto, pero seguramente todas nos sorprenderían por la fuerza que cada una tiene y la manera en que impactaron a aquellos que formaron parte del “círculo de vida” de quien la está contando.

El contar estas historias de manera escrita, no para un reconocimiento personal, sino para lograr una resignificación de nuestra vida misma, entendida esta como la capacidad de otorgar un sentido diferente al pasado a partir de una nueva comprensión en el presente, es decir, dar un nuevo sentido al presente, tras una interpretación distinta del pasado, ha resultado ser una excelente herramienta terapéutica.

Muchas de las crisis personales en las que estamos inmersos a lo largo de nuestra vida, tienen que ver con el gran peso de nuestro pasado, sobre todo cuando solemos únicamente darle un significado a todo lo negativo que ha transcurrido, dejando de lado todo lo bueno y positivo que nos ha pasado, especialmente lo que nosotros mismos gestionamos o construimos. Esa parte solemos olvidarla o simplemente “archivarla” en nuestra memoria, pensando que no tiene mayor importancia.

En el caso de los jóvenes y sobre todo los que están inmersos en una problemática de Adicciones o manifestando diferentes conductas antisociales, escribir la “historia de sus vidas” los lleva a reflexionar sobre cómo han aprendido de las experiencias de su propia historia y además se fomenta un pensamiento crítico, por medio del cual invariablemente le dan un sentido permanente a su vida, que en la mayoría de los casos se había perdido o se desconocía por completo.

La autobiografía, como una herramienta terapéutica de pacientes en recuperación de Adicciones,  hace énfasis en la importancia que tiene el lenguaje escrito para volver a darle un significado positivo a nuestro pasado; en algunas personas puede ser algo así como “abrir las puertas de su vida a los demás”, permitiéndoles  hablar, escribir, replantear, discutir y resignificar a través de nuevos argumentos lo que fue su pasado, así como expresar la nueva visión que tienen de su futuro a partir del aprendizaje vivido.

La herramienta de escritura de nuestra propia historia ya ha probado ser una excelente terapia de apoyo en los procesos de rehabilitación o incluso como terapia catártica, mediante la cual se busca que quien hace el ejercicio descargue todos sus sentimientos y a partir de ahí pueda reconstruir su yo con una nueva visión de vida.                                                                                                                                                                            Esta herramienta también plantea la posibilidad a quien la práctica, de conocerse a sí mismo y a partir de ahí generar mecanismos de autocontrol para generar un cambio positivo de vida.

Por otro lado, para el público en general, pero sobre todo para todos aquellos jóvenes que también se encuentran en situaciones similares de adicción o están inmersos en la comisión de conductas antisociales, las historias que surgen a partir de la escritura de autobiografías, sirven también de fuente de inspiración para conocer y entender que hay formas positivas para salir de una crisis de la mejor manera.

Ahora bien, ¿cómo aplicar esta sencilla pero poderosa herramienta terapéutica?. Mucha gente cree que escribir su historia requiere una enorme cantidad de tiempo y sienten que la tarea es demasiado grande o de plano no cuentan con las habilidades necesarias para redactar y por eso nunca empiezan. Sin embargo, compartir los recuerdos de nuestra vida no tiene que involucrar un gran esfuerzo. La idea es concentrase en un solo tema cada semana. No importa si solo se escriben  un par de párrafos, una página o varias páginas. Lo importante es que se escriba algo. Lo poco que se escriba es mejor que nada.                                             La forma más sencilla es utilizar una guía de preguntas “generales” que pueden ser redactadas previamente por el Consejero o incluso por alguien que conozca bien a la persona que va a escribir. De esta guía, se le entrega al paciente  una pregunta por semana durante 52 semanas sobre la cual escribir.                                                                                                                                                                                                                             Esta técnica funciona mejor si se cuenta con una persona capacitada en redacción, quien después de cierta cantidad de material acumulado, brinda  ayuda para darle una coherencia y sentido lógico a toda esa información, además de un formato literario que permita tener prácticamente un libro de la vida del paciente.

Definitivamente se trata de una herramienta que además de brindar resignificación a nuestro pasado, nos ayuda a encontrar un sentido a nuestra vida y a empoderar a todas aquellas personas que habían perdido la visión de su existencia.

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