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La importancia e influencia de la familia en el desarrollo de las Conductas Antisociales

 

La importancia e influencia de la familia en el desarrollo de las Conductas Antisociales

Diversos estudios que se han realizado con la finalidad de conocer el origen y los elementos condicionantes de las conductas antisociales en los  menores de edad, señalan la gran importancia que tiene para un niño el contar desde su nacimiento y durante los primeros años de su vida con una familia funcional, la cual tiene un papel muy importante en su desarrollo cognitivo, social y emocional. Otros estudios publicados incluso manifiestan una mayor propensión a la comisión de actos delictivos en aquellos individuos en los que la figura paterna estuvo ausente durante su niñez o en los que los padres peleaban constantemente.

Otra de las conclusiones a las que se ha llegado frecuentemente en los estudios señalados en el párrafo anterior, concluyen en que unos padres amorosos y responsables, pero sobre todo que mantengan una comunicación constante y de calidad con sus hijos, pueden  generar en el pequeño una seguridad básica y necesaria para conocer el mundo y sobretodo para aprender las reglas de convivencia que definirán la manera de relacionarse con los demás.

Es por eso que muchas de las explicaciones en las conductas antisociales de los adultos deriven de la etapa infantil y en concreto en la manera en que el sujeto fue educado o no por sus padres o cómo era la interacción con su familia, entre la que destaca también la convivencia con sus hermanos en caso de haberlos o con loa demás integrantes del núcleo familiar.

También es sabido que el desarrollo del cerebro depende de la calidad de la crianza, lo cual es el origen a la explicación de diversas manifestaciones del comportamiento, como lo son también las Conductas Antisociales.

Es un hecho que los cuidados, consejos y supervisión de los padres son  básicos para el desarrollo de los seres humanos. Cuando un padre responsable interviene en la crianza de su hijo, aporta además  una imagen moral positiva que permite una adecuada transición a la etapa de adulto, generando así individuos más seguros, autónomos e independientes, pero sobre todo menos propensos a “romper las reglas” establecidas para la sana convivencia social.

Al  margen de estudios sobre la  importancia de la presencia de los Padres  o la influencia de la familia en la educación de sus hijos o en la gestación de Conductas Antisociales, nunca debemos olvidar los sacrificios que estos ha hecho para que podamos algún día alcanzar nuestras metas, las batallas que diariamente libran para cubrir nuestras necesidades  y los consejos que siempre nos dan, los cuales en una etapa de nuestra vida casi nunca son valorados, sin embargo en nuestra etapa de adultos se convierten en la base de nuestros valores que algún día transmitiremos  a nuestros hijos. Tampoco debemos olvidar el gran valor que toda nuestra familia aportó para ser quienes somos hoy en día, así como tristemente poder entender el origen de muchos de nuestros errores y malas decisiones.

Finalmente, es importante recalcar la necesidad de que como profesionales que convivimos con niños o adolescentes, así como padres de familia, debemos estar capacitados para identificar desde temprana edad cualquier manifestación temprana de conducta antisocial, para atender las causas y seda manera estar evitando Adicciones o incluso la comisión de delitos a futuro. Esa es la batalla que como académicos, autoridades, consejeros o simplemente como sociedad debemos de librar si queremos una sociedad más sana.

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